Alexa Torres

Reto cumplido: mi primer año en Alemania

Alexa Torres

Gracias al generoso apoyo financiero del programa “Alumni hilft Alumni”, iniciado con la donación de Erika y Pedro Huerta, pude cumplir mi sueño de estudiar en Alemania. Hoy curso el tercer ciclo de la carrera Ciencias Medioambientales en la ciudad de Friburgo y no podría estar más contenta.

Ha pasado un año desde que dejé Lima y comencé a vivir por mi cuenta. Muchos de mis hábitos han cambiado desde entonces – dormir seis horas si hay suerte, caminar descalza por la universidad- y son muchas las experiencias que tengo para contar – como de la vez que me dieron un plazo de dos semanas para mudarme-. He conocido personas de todos los caminos y cada una me han dejado una enseñanza, algunas más duras que otras. Sin embargo, hoy sé que con cada vivencia he crecido y tengo los ojos atentos al mundo que me rodea. Quisiera contarles sobre algunos aspectos que caracterizaron mi último año.

En lo académico: Es importante atender a las todas lecturas religiosamente, aunque nadie note mi ausencia. No solo porque lo tratado por el docente pudiera venir en la evaluación final – y créanme, vino-, sino porque la mejor manera de aprender es que otra persona te lo transmita –sí, como en el colegio-. Y eso es algo que jamás podrán reemplazar los resúmenes de internet.

Financiamiento: Si el presupuesto del mes es reducido, hay que saber arreglárselas. Un trabajito aquí y otro más allá nunca está de más. En mi caso, doy clases de español a un grupo de bachilleratos y ayudo en la limpieza en casas de gente mayor. Pienso que es importante aprovechar el día – ¡carpe diem!- y de tiempo en tiempo darse un gustito. Les aseguro que no hay nada mejor que darse una escapadita de fin de semana con un grupo de amigos y con tus propios ahorros.

Amistades: Mantener el contacto con aquellos que optaron por estudiar en el Perú es importante, aunque también es bueno entablar relaciones nuevas con locales. Estudiar en grupo con personas, cuya lengua materna es el alemán, es vital; sobre todo si estudias Ciencias. Te ayudan a entender lo que en clase parecía imposible, intercambian apuntes contigo y lo mejor, estarán contigo si te llega una carta del banco donde no entiendes ni el título. Además, el intercambio cultural fomenta la tolerancia y la convivencia en armonía.

Lo indispensable: Un humboldtiano que te guíe en tus primeros pasos en la nueva vida. Un Yoda que esté allí para ayudarte a descifrar la intrincada inscripción universitaria, que te enseñe la Brauerei por excelencia de la ciudad, y que también te ofrezca un hombro en esas noches en que arremete el Heimweh.

Finalmente, me gustaría motivarlos a seguir apoyando este programa. De esta manera harán posible que más exalumnos destacados de pocos recursos económicos reciban una educación de primer nivel en Alemania y, que en el futuro, ayuden al desarrollo de nuestro país.

¡Gracias Colegio Alexander von Humboldt! Te llevo grabado en el corazón. Gracias por la oportunidad, por creer en mí una vez más. No te defraudaré.