
Niklas Erner, Abitur 2017, trabaja como gestor de formación continua en la Academia de Formación Científica de la TH Köln. En esta entrevista conocemos más sobre su trayectoria escolar y profesional, así como sobre sus experiencias en el ámbito de la formación continua.
¿Cómo fue tu camino hasta convertirte en gestor de formación continua?
Ya durante mi licenciatura en la TH Köln trabajé como asistente estudiantil, lo que me permitió adquirir primeras experiencias profesionales; más tarde, durante el máster, trabajé como asistente de investigación.
A través de varias etapas en el centro de aprendizaje de idiomas, finalmente llegué a la Academia de Formación Científica de la TH Köln. Allí conocí el entorno laboral y descubrí rápidamente un interés por la transmisión de competencias interdisciplinares en formatos de formación práctica dentro del ámbito universitario.
Cuando mi superiora me ofreció un puesto como gestor de formación continua, fue para mí el siguiente paso lógico. Llevo ya casi tres años desempeñando esta función.
Estudié el grado en “Comunicación Multilingüe” en la TH Köln con especialización en “Cultura y Medios” y los idiomas español e inglés. Incluyó también un semestre en el extranjero en Irlanda, así como un puesto como asistente estudiantil en la propia TH Köln.
Posteriormente realicé el máster en “Ciencias de los Medios” en la Universidad de Bonn, acompañado de unas prácticas en el extranjero en el Ministerio de Asuntos Exteriores en España y de una actividad como asistente de investigación.
¿En qué consiste exactamente tu trabajo en la Academia de Formación Científica? ¿Qué tipo de programas o cursos gestionas?
Como gestor de formación continua, junto con mis colegas soy responsable de la planificación estratégica, evaluación y desarrollo de distintos programas de certificación y talleres.
Actualmente acompaño ocho formatos, especialmente en los ámbitos del marketing digital y la inteligencia artificial. Estos están dirigidos principalmente a profesionales en activo, con el objetivo de facilitarles el acceso a conocimientos científicos y capacitarlos para nuevas y cambiantes condiciones en la economía, la tecnología y la sociedad.
El trabajo está fuertemente orientado a proyectos: me ocupo de la planificación y gestión del presupuesto, del control de calidad y del desarrollo continuo de la oferta, por ejemplo mediante el uso de nuevas tecnologías como la realidad virtual (VR) o la realidad aumentada (AR).
Además, trabajo en proyectos más pequeños, entre ellos el desarrollo de un chatbot basado en inteligencia artificial y la optimización de procesos internos, por ejemplo mediante el uso de tecnología blockchain.
¿Con qué desafíos te enfrentas en tu trabajo diario? ¿Por qué consideras importante la formación continua hoy en Alemania?
Uno de los mayores retos es mantener los programas de certificación siempre actualizados: con base científica, orientados a la práctica y a un precio competitivo. Esto exige una gestión de proyectos sólida, en la que constantemente surgen situaciones imprevistas que requieren una actuación rápida y flexible.
A esto se suma la tarea de actuar como puente entre la ciencia y el público general, preparando contenidos complejos de manera accesible y relevante para una audiencia amplia. Al mismo tiempo, esto representa una gran oportunidad: queremos capacitar a los participantes mediante conceptos didácticamente bien diseñados para que estén mejor preparados para el mundo laboral del futuro.
La necesidad social es enorme. La OCDE estima que alrededor del 12 % de los empleos en Alemania podrían automatizarse por completo y otro 31 % cambiará de forma significativa. Sin embargo, actualmente solo el 5,8 % de los trabajadores se forma activamente de manera continua. Precisamente ahí es donde intervenimos: con formatos prácticos y científicamente fundamentados que preparan a las personas para un mercado laboral en transformación.
¿Qué habilidades serán las más importantes en el futuro?
El mundo laboral está cambiando más rápido que nunca. Para mí, una habilidad destaca especialmente: la disposición y capacidad de aprender continuamente y adaptarse. Los conocimientos concretos se pueden adquirir, pero la apertura básica hacia lo nuevo no se puede “recuperar” fácilmente si no se cultiva.
Relacionado con esto está el pensamiento interdisciplinario. Los grandes desafíos en la economía, la sociedad o la tecnología rara vez pueden resolverse desde una única perspectiva. Quien pueda pensar más allá de su propio campo y conectar distintos ámbitos del conocimiento tendrá mejores oportunidades en el futuro.
Y, por supuesto, no se puede evitar la competencia en inteligencia artificial. No me refiero a que todos deban saber programar, sino a comprender cómo funcionan las herramientas de IA, cuáles son sus límites y cómo utilizarlas de forma útil. Esto podría convertirse en un requisito básico en casi todos los sectores profesionales.
Estas competencias están en el centro de los programas de formación continua que desarrollamos y ofrecemos en la Academia de Formación Científica de la TH Köln.
¿Qué errores deberían evitar los jóvenes al elegir estudios o profesión?
Mirando atrás, solo puedo aconsejar: sigan el camino que realmente les guste. Mi propia elección de estudios no fue fácil, pero en retrospectiva fue la correcta, porque elegí una carrera que conecta mis habilidades con mis intereses.
Quienes solo se guían por el salario, el prestigio o las expectativas de otros tendrán dificultades para mantenerse motivados a largo plazo.
Lo que a mí me ayudó fue probar cosas desde temprano y mantenerme abierto. El semestre en el extranjero en Irlanda, las prácticas en España, las distintas etapas como asistente en la TH
Köln e incluso trabajos ocasionales en la gastronomía me enseñaron mucho más sobre mis fortalezas e intereses que cualquier orientación profesional.
Durante los estudios se abren constantemente nuevas puertas inesperadas.
Y algo más importante: es totalmente normal no saber con certeza cuál es el siguiente paso después del colegio. Un año de voluntariado antes de estudiar, cambiar de carrera o alargar los estudios no son fracasos ni pérdida de tiempo, sino a menudo decisiones muy acertadas.
¿Cómo ves tu desarrollo profesional en los próximos años?
Mi trabajo actual me gusta mucho; especialmente el entorno universitario y el campo de la formación científica ofrecen cada día nuevos impulsos.
A largo plazo, sin embargo, me atrae una orientación más internacional. El deseo de trabajar en un entorno internacional me acompaña desde la época escolar y se reforzó con mi semestre en el extranjero y mis prácticas en España. Por ello, mi objetivo a futuro es una carrera en el servicio diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Cómo se concrete ese camino aún está por verse. Si no resulta, podría imaginarme seguir trabajando en el ámbito universitario o pasar al mundo de los medios, por ejemplo en áreas relacionadas con la difusión de contenidos que promuevan la democracia. Ese ya fue un enfoque de mis estudios y sigue siendo un tema que me acompaña hasta hoy.