
Crédito fotográfico: Dovile Sermokas
Hoy tenemos el gran placer de conversar con Ania Paz, prom 1979 y ESEP 1983, quien trabaja como docente y colaboradora artística en la Universidad de las Artes de Berlín. Es pianista y compositora con una destacada trayectoria internacional. Entre sus reconocimientos se encuentran el premio de composición sinfónica “José Reyes” del Ministerio de Cultura de la República Dominicana, el premio “Canción” del Festival Claro en Lima, Perú, y un premio de composición de jazz de Casa de Teatro en Santo Domingo.
Además, ha realizado producciones multidisciplinarias para organizaciones como las Naciones Unidas, la Unión Europea y diversas instituciones culturales. En esta entrevista conoceremos más sobre su trayectoria artística y profesional, así como sus proyectos actuales.
Nos sorprendió saber que ahora vives en Alemania. ¿Cómo decidiste emigrar allí?
Luego de hacer el Abitur en el Humboldt estudié música en Alemania. Me gustó mucho la infraestructura que existía en la Hochschule y me identifiqué con el valor que se da en Alemania tanto a la música como a la educación. Posteriormente estudié y viví en Filadelfia (jazz y música clásica), me mudé a la República Dominicana, y luego a Perú. Nunca me desconecté de Alemania por completo. Por ejemplo, en Santo Domingo realicé varios proyectos multiculturales con la Embajada de Alemania, y en Perú presenté algunos conciertos vinculados a la Embajada de Alemania también. A su vez, siempre albergaba la idea de regresar a Alemania en algún momento, pero por motivos personales me era difícil. La pandemia fue la ocasión perfecta para mí. Se interrumpió mi actividad performativa y me concentré aún más en mi carrera académica. Dada la larga trayectoria que tenía como profesora universitaria de armonía, composición, improvisación y arreglo, así como mi doctorado en armonía modal y atonal, me animé a postular a un puesto en una universidad de Alemania. Recibí algunas invitaciones, entre ellas la de la reconocida Universität der Künste Berlin. Viajé con un vuelo humanitario y con restricciones como cuarentena y tests de Covid obligatorios. A pesar de todos los obstáculos obtuve el puesto y hoy en día pertenezco a la facultad de música de la universidad.
A su vez, como artista es siempre un reto y una oportunidad maravillosa emprender nuevos caminos y experiencias. Por estos motivos, fundar el Ania Paz Trio en Berlín ha tenido un significado importante en mi carrera y en mi desarrollo musical. Me ha permitido explorar nuevos sonidos.
En el pasado estuve en Alemania Occidental y conocía poco sobre Berlín. Sólo estuve una vez aquí, con ocasión de la caída del muro – un momento muy emocionante. Me llevé un pedacito del muro que me acompañó por todos los
países en los que viví y que ahora regresó a su lugar de origen. En otras palabras, no sabía lo que me esperaba en Berlín. Sin embargo, cada día estoy más fascinada con la ciudad. A nivel cultural existe una oferta intensa de actividades no sólo de jazz, sino de muchos estilos musicales y disciplinas artísticas. Es una ciudad que inspira al vanguardismo y a la experimentación. Al inicio me era difícil aceptar el intenso sentido de libertad que veía, pero hoy en día lo valoro mucho y me inspira como compositora y artista en general. Berlín inclusive me condujo a abrirme a aspectos de mi expresión artística que no conocía.
También me gusta mucho la amplitud de la ciudad. A pesar de ser una ciudad grande, las largas distancias proveen la sensación de mucho espacio, como si fuera una ciudad más pequeña de lo que es. Además, me gusta mucho la naturaleza característica de Berlín y Brandenburgo, llena de lagos, bosques y parques – de azules y verdes. Es una ciudad que me inspira mucho.
¿En qué consiste exactamente tu trabajo como colaboradora artística en la Universidad de las Artes de Berlín?
Formo a estudiantes que serán profesores de colegio. Esta carrera – llamada Lehramt en alemán – no existe en muchos países. El curso que enseño tampoco existe en muchos países, y se llama Schulpraktisches Klavierspiel. La abreviatura es Schupra. Contiene varias de las materias que yo enseñaba antes, ya que los estudiantes deben improvisar, armonizar e interpretar diversos estilos rítmicamente. La mayoría de estudiantes tiene interés en aprender conmigo el Jazz y la música latinoamericana, pero también exploramos estilos de todas partes del mundo. Como siempre teorizo bastante, por lo que tengo una pizarra en clase.
Crédito fotográfico: Maximilian Winkler
¿Cómo combinas tu trabajo en la universidad con tus proyectos artísticos personales? ¿En qué proyectos trabajas actualmente?
La música es mi pasión, por lo que es muy importante para mí expresarme como compositora, improvisadora y creadora musical en general.
Al llegar a Berlín fundé el Ania Paz Trio junto a Carmelo Leotta en el bajo y Christoph Hillmann en la batería. Tenemos más de 4 años trabajando juntos y hemos desarrollado un sonido propio, una complicidad que se transmite intensamente cuando tocamos conciertos. El público comenta que percibe una energía muy positiva y sobre todo mucha alegría. Es porque conocernos tan bien musicalmente nos permite disfrutar cada día más de cada concierto.
Me siento feliz de escuchar que nuestra música emociona de esta forma a nuestro público.
Hemos realizado diversas giras en los últimos años. En abril tocamos en el castillo de Wiesenburg y en marzo tocamos gracias a la Jazzinitiative Frankfurt en el Instituto Cervantes, así como en el Domforum de Colonia. En el 2025 estuvimos
entre otros en el Jazzclub Unterfahrt de München, el Jazzport Friedrichshafen – Kulturhaus Kaserne en el Bodensee, en las Jazzvariationen de Fürth, en el Jazzclub Biberach y en el Jazzclub Kiste Stuttgart gracias a la Jazz Society Stuttgart.
Además de las diversas influencias que he tenido en mi vida como la música caribeña, peruana y afrolatina en general; el jazz estadounidense; el jazz europeo y la música clásica; desarrollo mis propios conceptos. Experimento con diversos colores armónicos y experimento también rítmicamente creando nuevos grooves y diversos patrones para la sección rítmica.
Actualmente estoy trabajando con dos nuevos proyectos: un segundo trio instrumental de piano, saxofón y guitarra y un proyecto de canciones propias en alemán. Me encanta escribir letras en alemán y siento que juego mucho con el idioma rítmicamente.
En cuanto a cómo combino todo, me siento muy agradecida de contar con tanta energía y sobre todo motivación. Creo que cuando uno siente tanta inspiración y motivación, el método para llegar a las metas se desarrolla claramente.
Vengo de una familia de pedagogos y para mí las clases son un servicio, una manera de dar mis conocimientos y también motivación a las personas. Me identifico mucho con los jóvenes, creo que porque sigo teniendo un espíritu curioso. En mis clases doy lo mejor de mí. Me conmueve cuando veo resultados positivos y sobre todo cómo la música puede dar felicidad a las personas.
¿Qué desafíos enfrentas como artista en Alemania?
Si bien he comenzado varias veces de nuevo en diversos países, las experiencias previas me han sido de gran ayuda. Pero efectivamente cada vez es necesario aprender cómo funcionan las estructuras que apoyan el arte en cada país. Creo que el principal desafío para mí fue este, aprender el sistema de conciertos aquí, pero he contado con muchos colegas y amigos que me han apoyado y orientado, así como con los músicos del grupo. Soy además una persona muy persistente. Cuando quiero lograr algo, encuentro siempre el camino.
¿Qué consejo le darías a jóvenes músicos?
Que disfruten de la música y exploren todo lo que quieran expresar. Que traten de descubrir lo que les apasiona y encuentren su voz individual, esa voz única que es el mejor regalo que pueden aportar al mundo.
Que estructuren su práctica de forma amorosa pero persistente y orientada a las metas. Cada práctica debe dar algún resultado, aún si es necesario practicar más lento o practicar menos compases.
¿Te has encontrado con exalumnos músicos del Humboldt en Berlín?
¡Sí, con varios! Gabriel Gutiérrez fue mi alumno en la Católica y lo he visto varias veces en Berlín. También soy amiga de Andres Magdits, con quien a veces jammeamos. Hemos mezclado un poco la cumbia con el jazz.
¿Cómo ves tu desarrollo artístico en los próximos años?
Me gustaría concentrarme en los 3 proyectos mencionados, producirlos y desarrollarlos. El proyecto de mis canciones es multidisciplinario y requiere mucha dedicación.
Quiero seguir componiendo y desde este punto de partida dejarme sorprender por todas las inspiraciones que vengan.
Quiero ofrecer dos Workshops digitales para que personas en todo el mundo puedan participar: uno de armonía moderna y uno de estilos afro-latinos.
Quiero continuar visibilizando el trabajo de la mujer en las disciplinas creativas como la composición y la improvisación.
¡Gracias Ania por tus relatos y que sigan los éxitos!
